FORTUNA I ... UN FIERRO ..!

Durante los últimos meses y debido a que se  cumple este año  el 50º aniversario de la construcción del yate “Fortuna 1”  fuí  consultado por  periodistas  amigos, en razón de haber trabajado durante muchos años junto a su diseñador Don Manuel Maximiliano Campos. Los documentos archivados que todavía hoy conservo,  posibilitaron  agregar recientemente en  los trabajos de investigación  de las excelentes notas publicadas algunos  condimentos,  precisiones y curiosidades que hicieron al proyecto de este magnifico yawl de nuestra Armada

Como caso particular quiero referirme al tema de la elección en el proyecto del Fortuna I del  sistema  de construcción “mixto” caracterizado por  estructuras metálicas con forros de madera. En mi libro “Vito Dumas Testimonios de la Leyenda  he formulado la referencia sobre la cual el responsable del equipo que trabajó en el diseño  en la Armada Argentina, Don  Manuel Campos eligiera este tipo de estructuras internas  para el yate  por entonces nominado  EY 45.  Lo acotado del espacio dedicado en mi libro a una referencia histórica que no  era además el tema principal del mismo imposibilitó agregar documentos gráficos interesantes.   Me permito extenderme ahora con mas detalle en razón de que yates de cincuenta años y,  en las condiciones en que se mantiene hoy  el “Fortuna I” evidentemente no se encuentran todos los días.  Mérito sin duda de la gente que lo ha proyectado, construido, navegado y mantenido a lo largo de todos estos años.  No puede quedar fuera de este  comentario la  especial felicitación a su actual sponsor  la petrolera  española Repsol que, bajo las siglas de la tradicional marca  YPF ayuda con sus aportes a la conservación de este insigne  yate.  Evidentemente en España existe una  particular conciencia marítima  por necesidad e historia que los  ha llevado a ponderar en su verdadera dimensión   a  la actividad náutica deportiva y de instrucción. Me pregunto  con curiosidad: Porque no habría quedado  ni  un poquito de dinero  para apoyar  a la vela  del importante monto  que YPF (entonces patrimonio argentino)  disponía en publicidad a la campaña  de carreras  por todo el mundo de Scioli  (actual diputado nacional ) con su lancha “Nueva Argentina”. Todos sabemos que los barcos de vela gastan bastante menos para  navegar. (Creo que como es un yawl  y usa solo dos palos, serían  estimativamente como cuatro menos por año – es evidente que Repsol eficientiza también  el gasto en publicidad).

Les refería entonces que esta  historia de la elección del sistema constructivo elegido, me la ha narrado muchas veces Manolo.

En  los veranos de la década de los años ‘40  la familia Campos veraneaba en  Mar del Plata. Como siempre ocurre con los marinos profesionales o los aficionados  a las cosas del mar,  cuando están  aburridos  salen a pasear para seguir viendo barcos y sus pasos perdidos los llevan al puerto.

Será curiosidad? Por aquello que  los  barcos que llegan o se van siempre son noticia y están  finalmente allí. Y el Edelweiss estaba allí.... muriendo  pero allí  estaba,  lanzando en su agónico golpetear contra las rocas de la escollera,  su mensaje de resistencia, hidalguía  y pedido de salvación.

De aquellas caminatas  de Manolo hacia el puerto y de las  meditaciones consecuentes se cargó la batería para producir  la chispa genial, que lo  llevó a la elección de la construcción  metálica para las estructuras portantes que finalmente tuvo el Fortuna I.

Que vio  Campos  de aquel moribundo barco  que lo impactara tanto?  Nada menos que su fortaleza. Las fotos que rescato  para Timoneles  todavía hoy pueden seguir produciendo algún escalofrío. Fueron publicadas en el Nº 12 de la revista Barlovento correspondiente a Mayo-Junio de 1947 y sin dudas fue un documento crucial  y demoledor  justo en el momento en que se trabajaba en la Marina  sobre el proyecto del yate para la Escuela Naval.

Como siempre ocurre  con los barcos abandonados a su suerte y sin serenos, los cabos se cortan durante alguna tormenta y el  barco entonces comienza su viaje final  buscando una salida hacia una muerte digna en el fondo del mar.

-Mal amarrado en su fuga hacia la salida del puerto. Evidentemente sin seguro que pague su rescate, la proa estuvo pegando varios meses contra los duros bloques de la escollera Norte y aunque no lo creas partió algunos, me  narraba emocionado Manolo en los  intervalos de trabajo cuando tocábamos el  tema.

Las fotos que siguen son  elocuentes  del trance que hubo de atravesar ese barco y, me he permitido agregar los epígrafes aclaratorios.    Tengamos en cuenta que el Edelweiss  fue construido en el año  1905  en Gosport  por Camper & Nicholson y contaba en ese momento (1947)  con mas de 42 años de edad. Tenía una eslora total de 77 pies (23,46 mts),  eslora en flotación 68 pies (20,70 mts),  manga 18 pies (5,48 mts),  calado 10 pies (3,05 mts). Con un desplazamiento de 56 toneladas,  la teoría del  ariete  impulsado a olas”, destructor de bloques de piedra y cemento se ve muy factible.  La proa “roma” que quedó de aquel horrible  martirio sufrido por la nave es elocuente. El Edelweiss se perdería  años después  a raíz de una varadura  en las playas del faro de Albardao al sur de Brasil, trabajando en la pesca del atún  ya sin palos ni velas y transformado su casco en un bonito pesquero a motor con bodega refrigerada. Dice la historia que fue por la impericia náutica de un capitán aficionado al alcohol.

Era maravilloso  me narraba Manolo, muy poco de la estructura continua de madera estaba deteriorada. Las cuadernas metálicas eran la razón de aquella resistencia sin par.  Para mas, las dimensiones del EY 45  estaban muy aproximadas a las de esta joya surgida del tablero de Nicholson. El  Fortuna I tiene 19,35 mts de eslora total, 13,70 mts de eslora en flotación, 4,30 mts de manga, 2,69 mts de calado y 29,60 toneladas de desplazamiento en agua de mar.

-Bajé con el metro al varadero de Obras Públicas en el puerto Mar del Plata (frente a la Prefectura)  y medí ...y medí... y medí.  Ese verano resolví  las estructuras.

-Las cuadernas de perfil L de 50 x 50 x 5  se compraron en el mercado negro. Era postguerra  y no había nada, comentaba.

Creo haber escuchado que tuvo que ir a elegirlos en un depósito por Barracas de Descours  & Cabaud  y volver luego  junto con un oficial contador  pues había que pagarlos al contado rabioso.  Igual fue con  la totalidad de la compra de la tornillería utilizada, tan necesaria para este tipo de construcción (pues los tornillos reemplazan a los remaches de cobre,  cuando las varetas interiores son de madera).

Que esos hombres que formaron el equipo que dispuso la Marina para la obra tenían el objetivo claro,  no cabe ninguna duda. Y hasta a  veces para llegar a ese objetivo tuvieron que  saltar por alguna u otra  razón,  rígidas normas administrativas. Lo que no se pensaba entonces era que,  detrás de tan noble objetivo como era “hacer  en el país el más grande yate de instrucción a vela” pudiese haber existido un ápice de corrupción  en esas gestiones  realizadas en plena post guerra. Eran otros hombres y  corrían otros tiempos. Nadie declamaba sobre producir, simplemente se trabajaba con ahinco  y responsabilidad. La eficiencia se medía haciendo en el país, lo que la gente del país era capaz de hacer.

Por esa razón sus primeros palos fueron de madera, los de aluminio importados llegaron mucho después, junto con el hidráulico de popa,  y con ellos ....una lesión  en la cervical (como diría un  traumatólogo). Pero eso....  - tal como apostrofaba Kipling - es motivo de otra historia...

Así el metal había entrado en las estructuras del Fortuna I y evidentemente llegó para hacerlo fuerte,  joven todavía  con 50 años sobre el lomo y  dispuesto a seguir dando batalla. Es el secreto de su larga y magnífica vida, es lo que le dio rigidez y resistencia estructural. Por su probada duración,  el doble forro de madera de su casco fue reemplazado en su totalidad (recuerdo haber visto los trabajos creo allá por 1975 en la carpintería de los Astilleros Río Santiago) Porque el metal define estructuras más simples limpias y fiables. Porque se reparará  hasta el infinito.

Por eso: ¡ FELIZ CUMPLEAÑOS FORTUNA!

 

Y hablando de construcción metálica  permitan referir un recuerdo curioso sobre barcos metálicos justo  en un momento en que vemos partirse y hundirse al “Young America” y a otros retadores de los barcos kiwis neocelandeces durante las pruebas de clasificación para la próxima Copa América, con los borrascosos vientos de 25 nudos (que se han puesto como límite las autoridades de la Copa  para barcos construidos con  materiales de última tecnología).

El “Independencia” defensor de la Copa en  el  año 1901 diseñado por Crowninshiel  para su propietario Thomas Lawson  tenía 44 mts de eslora, fue construido con cuadernas de nickel-steel  (versión antigua de lo que sería   acero inoxidable),  tracas de acero forradas con planchas de bronce y... una cubierta de aluminio.  Al  toque... andaba por los 20 nudos...como para empezar  a trimar.

Parecería ser que el óxido es menos problemático que la ósmosis.

 

 

Ing. Naval Roberto R. Alonso      

 

 

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