CRUCEROS DE ACERO
Anteriormente nos hemos
referido genéricamente a la aplicación del acero en la construcción
de yates deportivos y de placer. Allí y con un detenido análisis de
virtudes y defectos de este material en la construcción de veleros,
creemos haber dejado en claro que su elección es muy ventajosa
en costos que se reducen (frente
al de otros materiales utilizados) cuando la eslora de la embarcación
crece por arriba de los 35 pies. La
tabla 1-1 siguiente
publicada hace algunos años en los Estados Unidos fue el
resultado de una encuesta basada
en la opinión de afamados constructores,
diseñadores y
reconocidos navegantes, realizada con la simple escala de valoración
1 a 10.
(considerando
al 1: malo o pobre y al 10: excelente) Lo más inteligente de esta valuación comparativa radica en que fue
realizada abarcando muy diversos puntos, algunos de ellos de
clara objetividad
e indiscutible interpretación
matemática. Otros aspectos son más subjetivos
o difíciles de traducir en cifras y que fueron
recogidos de experiencias
concretas de los consultados. A pesar de ello
esta tabla es el
resultado de una muestra
muy extensa que no tenía
como objetivo principal poner
a ningún material en
particular en la primera fila, pero
si instruir de una forma sencilla y simple en una rápida
consulta (al mejor uso americano)
a todos los potenciales compradores de barcos. Vamos
a reseñar a continuación la referida tabla teniendo en cuenta que cada
uno de los puntos que en ella se expresa daría lugar a una muy larga
explicación técnica para sustentarlos acabadamente,
estando exigidos
a realizar conclusiones rápidas y fáciles de interpretar por lo
acotado del tiempo para desarrollarlos. Ver
TABLA 1-1: COMPARACIÓN
DE MATERIALES PARA CASCOS Como
vemos la mayor puntuación le corresponde en esa tabla al acero. Pero si
tomamos en cuenta que la
misma fue realizada para comparar solamente
diseño y construcción de yates a vela,
no puedo ahora menos que aprovechar
lo descripto anteriormente para describir lo que encierra la preocupación
del buen diseñador de este tipo de embarcaciones.
Cuando
dibujamos y construimos veleros de acero, una buena porción del
desplazamiento del barco se lo lleva el lastre, entre un
30% al 45 %
según la eslora,
manga, calado y cantidad de paño se disponga. Esto quiere decir que,
por exigencia de estabilidad y tipo de propulsión elegida
estamos obligados a “pasear”
necesariamente plomo en el quillote de por
vida quiere explicar que tal o cual cosa o tipo,
son “un lastre.” Esto nos exige a los diseñadores
proceder con fineza y criterio estructural ya bien experimentado. Hay
dos tipos de embarcaciones donde esto no cuenta por lo menos con tanta
exigencia: los catamaranes o trimaranes a vela
y, los cruceros y trawlers
a motor. Esto no quiere decir que la ecuación general de pesos en estos
casos esté ilimitadamente abierta para sobrecargarnos con cualquier
cosa (inclusive las estructuras del material acero del mismo barco),
pero quiere decir que si se
procede con buen criterio el
resultado nos será pagado en la tan ansiada “velocidad” con
menor potencia instalada. Normalmente las estructuras de los barcos de motor son mas sobredimensionadas para soportar los grandes esfuerzos que impones las estructuras de sus máquinas y los esfuerzos adicionales a que son sometidas algunas de sus partes con el embate de la ola y la velocidad propia. Para ilustrar someramente este punto indicamos esto con sus nombres más vulgares de “cacheteo” del fondo en el primer cuarto de eslora a proa o; el mas científico efecto “Alexander” nombre derivado de quién estudió las ecuaciones o “armónicas” que induce en la frecuencia propia de vibración de la estructura el período propio de la ola, según sea el ángulo con el que la proa las atraviese y la velocidad del casco en navegación. Ver
TABLA 2-2: COMPARACION DE RESISTENCIA DE LOS DISTINTOS MATERIALES
Todos
estos aspectos estructurales son sin duda muy bien cuidados por los
constructores de embarcaciones livianas
a motor de fibra o madera laminada para asegurar y garantizar sus
productos. También lo hacen quiénes construyen con metales pero, en
rigor de verdad para los esfuerzos existentes,
o las tensiones a las que están sometidas las estructuras, las juntas o uniones parecerían ser más confiables
lo largo de su vida útil. Un
cordón de soldadura bajo
norma es mejor y más económico
que un tornillo
y mucho mas confiable que una unión “pegada” por
buena que sea su factura. Cualquier
navegante de crucero a motor que
haya llevado su barco a
Punta del Este enfrentando un viento
y mar del sudeste por arriba de los 20 nudos puede ser
testigo de estas aseveraciones. Muchos
cruceros están sólo bien construidos y diseñados para vivir en la
amarra. Cuando se los exige a “luchar” en su medio natural en
forma sostenida, aparecen las fallas. La mayoría inducidas de defectos
estructurales no visualizables en aguas calmas:
Basamentos que flexionan, cigueñales y cajas que absorben
esfuerzos de desalineaciones oscilantes, recalentamientos
incomprensibles, mamparos fisurados, muebles mágicamente rotos en
lugares impensados; vibraciones
inesperadas o patas de motor destruidas. La pregunta entonces es Porqué?
Las mas de las veces la explicación es: El oleaje era muy fuerte, y allí
termina todo el análisis. A reparar y hasta el año que viene.
La
simple verdad es que el mar estuvo siempre allí para que lo vean, lo
midan y lo naveguen. Felizmente no estamos en la latitud de los
huracanes por lo que las excusas para explicar las más simples averías
de las estructuras nos
parecen nimias. Los
fabricantes de cajas reductores y motores propulsores gastan capítulos
enteros de sus manuales de montaje para tratar de evitar estos defectos
que provocan las estructuras de
los basamentos, pie de gallo y líneas de eje mal diseñadas o
escasamente estructurados. Por sobre cualquier consideración el crucero
debe ser seguro y ha de batirse con el mar adverso en una lucha
puramente mecánica. No es así para el velero donde
la gracia se da al aprovechar la misma fuerza de la naturaleza
para protegerse en espera (capear)
o aprovecharla (correr el
temporal). En otra analogía
deportiva sería la misma diferencia existente
entre yudo y el tae-kwon-do, según las narraciones de mi amigo
el campeón de
tae-kwon-do Mariano Bechara. La mejor defensa del crucero es poder
anticipar el mal tiempo con su velocidad hasta llegar a un puerto de
abrigo. Muchas veces esto no puede darse y entonces deberá navegar en
mar gruesa. Es entonces allí donde se realiza
una prueba de fuego para el diseño de las líneas, plantas
propulsoras y montajes mecánicos anexos.
En
los cruceros la exigencia mayoritaria es poner potencia para ganar en
velocidad, esto exige mejores basamentos, estructuras fuertes y
livianas. Todo ello debe
envolverse en un bonito
diseño y una esmerada construcción que sea el primer adjetivo que
ponga el observador sobre nuestro barco y no sobre
el material de construcción. Trabajando sobre un proyecto de
crucero de acero con la misma fineza y detalle que nos exige el diseño
de la embarcación a vela de acero, el resultado es asombroso. Aquí ya
no cabe la posibilidad de comparar ninguna de las variables anteriores:
costo, seguridad, estanqueidad, resistencia etc., etc., se hacen
ventajas reiterativas para el acero. Téngase en cuenta que quién esto
escribe ha diseñado y construído también un gran número de cruceros
de velocidad en fiberglass (Oceanic 101) y
en madera. Paralelamente
el perfeccionamiento de la tecnología de los motores diesel
a nivel mundial a posibilitado fabricar motores mas livianos,
potentes y económicos en consumo (consumo específico en gramos de
combustible por HP/hora de potencia entregada). Si estos avances no
pudiesen ser aprovechados con seguridad y economía de costos de
fabricación para
lograr cruceros con mejor perfomance de velocidad o factor de servicio,
seguridad y mantenimiento post-
entrega, nuestra función como diseñadores y constructores
no estaría cumplida. La versatilidad para combinar diseños de líneas
de cruceros de velocidad de gran potencia instalada o de velocidades
bajas o poca potencia y
gran comodidad (trawlers) vuelven
a destacar al acero naval como un material altamente recomendable
para estas construcciones. Desviándonos
del planteo inicialmente propuesto
de referirme solamente a la
construcción de embarcaciones deportivas y de placer de acero, no puedo
dejar de citar que por
todas las virtudes indicadas para este material muchos diseños y
construcciones que me ha tocado ejecutar
respondieron con esloras
menores a embarcaciones de
“trabajo”. Pequeñas embarcaciones para servicio de puertos; supplys para
transporte de personal en
puertos patagónicos, pequeños y
fuertes remolcadores para asistir en maniobras de amarre en
cargaderos marítimos de petróleo, boyas suecas etc., etc..
Embarcaciones para apoyo de buzos, para charters
turísticos de pesca, de
lucha contra incendio en puertos protegidos, para servicio de
inspectores de cargamento y aduana en rada, pequeños barcos de pesca
artesanal, barcazas para trabajos de forestación y desmonte en zonas
del Delta, y embarcaciones para Comisiones de Regatas. Con
todo esto, destacamos al acero como material ideal a la hora de elegir
un crucero oceánico de gran eslora.
Ing.
Naval Roberto R. Alonso
|
|
Contáctenos |