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CORROSION
Todos los materiales con que se construyen barcos presentan virtudes y defectos mas o menos relevados a lo largo de su vida útil. Esto ha dado origen a una serie de historias características que aisladamente y tomadas sin ningún marco de referencia tienden a preocupar a aquellos propietarios navegantes que las oyen. Así ancestralmente ha sido el teredo y la polilla el estigma de los cascos de madera; la ósmosis el principal enemigo de los cascos de plástico reforzado; la falla de los adhesivos utilizados en los barcos de madera laminada, las rajaduras en los cascos de ferrocemento, y la corrosión en los barcos metálicos de aluminio y acero. Obviamente esto no quiere decir que estos defectos estén presentes de igual forma en todos los barcos construidos con tales materiales. Algunos cuentos espantosos referidos a los defectos y fallas con los que se suelen condimentar las charlas de cockpit nos hace recordar a lo que ocurre en la sala de espera de los consultorios médicos, donde los pacientes, recorren mentalmente los síntomas de sus interlocutores circunstanciales y los comparan con los de sus propios síntomas para intuir antes de llegar a la consulta el grado de su enfermedad. Como en el ejemplo médico, la verdad sobre los defectos observados sobre cada tipo de construcción surgirá de una exhaustiva inspección del experto quién –en caso de detectar fallas -formulará a su vez un diagnóstico correctivo. En muy pocas oportunidades he visto firmar a un especialista el certificado de defunción de un barco y ello reivindica sin lugar a dudas las virtudes de cualquiera de los materiales utilizados en las construcciones navales. En el caso particular de los barcos metálicos el estigma o decápite diminutio que le aplican genéricamente al acero para eclipsar sus muchas virtudes, ha sido genéricamente el de “la corrosión”. Es nuestra obligación como diseñadores, constructores y navegantes de yates metálicos abordar este tópico en plenitud para ayudar a aclararlo, esbozando a la vez una guía de referencia válida para los interesados en estudiar mas detenidamente al tema. La forma más correcta de evitar la corrosión es comprendiendo el mismo proceso que la produce y consecuentemente previniéndola. Un poco de tiempo y dinero en evitarla nos recompensará con una larga vida útil sin problemas. La naturaleza desde siempre ha tendido a reducir a la materia a sus formas más estables: se pudre la madera como elemento orgánico, se corroen las piedras y se oxidan los metales. La corrosión es el proceso natural por el que el metal se altera y deteriora a través de reacciones químicas o electroquímicas. Distintos metales se corroen de forma diferente y el ambiente marino influencia la manera en que este proceso ocurre. El óxido es simplemente el producto de una reacción química en el que el oxígeno libre en el aire o en el agua se combinan con los iones del metal base. En el caso del acero los iones férricos forman óxido férrico. La degradación química simple del acero u oxidación ocurre realmente bastante despacio cuando el proceso queda librado a su propia cadencia. Esta degradación se produce aún cuando el acero esté sumergido en agua de mar. La capa de óxido superficial que se forma aísla en sí mismo al acero que queda debajo, por lo que no continuará el proceso químico de oxidación si no se vuelve a poner al acero limpio en contacto con oxígeno. La capa de óxido que se forma durante una construcción directamente realizada con el material de acero proveniente de la usina, protegerá al metal hasta que deba ser removida por medio de picareteado, arenado o un proceso químico de limpieza superficial, para reemplazarla por una película más firme dura y estable de pintura de protección. Sin embargo el mismo proceso producido dentro de un medio líquido como el agua salada transforma la simple reacción química en un proceso electroquímico que puede deteriorar al acero desnudo en un tiempo más corto. Otra causa que incrementa el proceso de corrosión electroquímica lo representa las tensiones en las estructuras del metal cuando el barco está en movimiento. Pero todos estos tipos de corrosión se pueden prevenir desde el proyecto y en la construcción del barco con un plan que abarque una estructura bien diseñada que tienda a distribuir correctamente los esfuerzos de cada componente constitutivo, que no presente concentración de tensiones y finalmente aplicando un esquema de pintura de protección de buena calidad y espesor de película contando con una adecuada preparación previa de la superficie. CORROSIÓN ELECTROQUIMICA Mientras que la corrosión química simple requiere solo del metal y del oxígeno para que la reacción pueda ocurrir, la corrosión electroquímica es más compleja. Se deben poner metales con distintos potenciales eléctricos en un medio o líquido conductor (electrolito) que permita el flujo de la corriente eléctrica entre ellos. La corrosión galvánica y la electrólisis son ambas producto de reacciones electroquímicas y se diferencian por la manera en que se genera la corriente. Cada metal tiene un potencial eléctrico particular determinado por su estructura atómica, que le da una tendencia a atraer o perder electrones. Es por el flujo de estos electrones que se atraen en un metal y se pierden en otro por lo que se genera una corriente eléctrica. Este potencial se expresa en voltaje. La tabla de la serie galvánica de los metales ordenados en tendencia creciente para peder electrones es una manera rápida de predecir como dos metales actuarán recíprocamente y quién de ellos ganará o perderá electrones. Cuanto más grande es la diferencia en voltaje entre dos metales, será más intensa la actividad eléctrica producida entre ellos. Los metales ordenados en lo mas alto de la serie galvánica se llaman “nobles” o negativos (-) y siempre están dispuestos a ganar electrones en contraposición con los más bajos o “básicos” positivos (+) de la escala, que tienden a perder electrones. Cuando un metal pierde electrones se corroe y disminuye su masa. El potencial eléctrico de cada metal y su lugar en la tabla galvánica puede variar dependiendo de la composición exacta de la aleación que contenga el metal y del ambiente en el que el mismo está expuesto. Para que una corriente pueda fluir entre dos metales, éstos se deben conectar eléctricamente y debe existir un camino donde pueda producirse una migración de electrones del material anódico al metal catódico. Cuando dos metales distintos se tocan el uno al otro se conectan eléctricamente; también se los puede conectar por medio de un alambre conductor. Aún cuando una corriente eléctrica fluye bajo variadas condiciones, fluirá mucho mejor a través de un electrolito. Un electrolito es una solución de agua y sales diferentes que contienen iones que son átomos o moléculas que poseen una carga eléctrica para captar los electrones libres y así permitir dicho flujo en forma continuada desde el ánodo al cátodo. VER FIGURA Nº1 El agua de mar contiene hasta 3,5 % de cloruro de sodio, carbonato de calcio y sulfato de magnesio. Todas estas son sales que, cuando están disueltas en agua se ionizan fácilmente, por lo que se presentan prontamente entre dos metales diferentes como un electrolito natural adecuado para permitir el flujo de corriente entre ellos del (-) al (+) y permitir una migración de partículas del material anódico al elemento o metal catódico. La tasa de corrosión del metal anódico(+) que cede partículas depende de varios factores: a) la velocidad en que se produzca dicho flujo; b) de la distancia entre dos metales distintos y de sus respectivas posiciones en la tabla de la serie galvánica; c) del área de las superficies próximas no protegidas que están envueltas en el flujo; d) del óxido libre en las superficies de los respectivos metales y; e) de la conductibilidad que tenga el electrolito. Así vemos que si es pequeña el área del metal más noble (-) y es más grande el área de metal bajo o básico (+) en la escala galvánica, menos severa será la corrosión en el metal bajo. En un casco de acero con una hélice de bronce, el acero se corroerá despacio porque el casco tiene mayor área que la hélice construida con un metal más noble. Se verificará un aumento del proceso de corrosión en aquellas áreas donde haya mayor cantidad de oxígeno presente normalmente, como en la franja de la línea de flotación que divide la obra viva de la obra muerta. Las condiciones del medioambiente en el que el proceso tiene lugar también pueden afectar la cadencia o velocidad de la corrosión. Cuanto más alta es la temperatura del agua será mas alta la conductibilidad del electrolito por su aumento en la capacidad de disolver sales ionizables. Cuando un ácido contamina el agua también se acelera la corrosión, mientras que condiciones de contaminación alcalina retardan el ataque corrosivo. Esta es la razón por la que puede utilizarse cemento para ligar chatarras en el lastre de los quillotes o, se puedan pasivar los tanques de agua potable construidos con chapas de acero pintando su interior con lechada de cemento. También se han encontrado ciertas bacterias en barros que contienen sulfatos reducidos que también aumentan el proceso de corrosión por nutrirse en él. Cuando se ha alargado el tiempo entre carenados y se va perdiendo la película de pintura de protección del casco, esto le proporciona oxígeno extra al metal y también se acelera el proceso de corrosión. CORROSION GALVANICA (Ver Tabla de Serie Galvánica de Metales en agua de Mar) Esta se produce por una corriente migratoria de electrones que se genera por la diferencia entre potenciales eléctricos de metales disímiles que estén conectados eléctricamente. Como los metales ganan o pierden electrones a través de los iones del electrolito, se disponen entre si positiva o negativamente como una celda según su orden en la tabla adjunta de serie galvánica, así la corriente comienza a fluir entre ellos. El metal menos noble se vuelve el ánodo positivo y pierde electrones en la solución del electrolito, mientras el metal más noble se vuelve cátodo adquiere una carga negativa y atrae electrones libres. El resultado es que el material menos noble pierde masa. La corrosión galvánica ocurre despacio porque la corriente realmente envuelta en este proceso es muy baja. Cuando esta reacción continúa, el cátodo se cubre de una película cedida por las partículas del metal anódico y se reduce aún mas la corriente que circula entre ambos polos; sin embargo se puede lavar fácilmente esta película de partículas cedidas cuando el barco está en movimiento. La protección que una metalización de cinc le proporciona a un casco de acero es realmente una forma útil de aplicación de la corrosión galvánica. Las chapas para techos de hierro galvanizado con una película de cinc adherido por inmersión en caliente usadas desde hace muchísimos años en todo el mundo son el mejor ejemplo de resistencia y durabilidad a los ataques producidos por el medioambiente agresivo a un metal protegido adecuadamente. Existen ahora mas modernamente esquemas de pinturas antioxidantes basadas en lo que se denomina proceso de metalización por partículas de metal en suspensión que aplican este principio probadamente efectivo. Se deberá tener en cuenta sin embargo que si se ralla o desprende esta película de cinc que protege al metal de acero base existiendo en proximidad de esas ralladuras otros elementos dispuestos en la carena como metales más nobles ( -), estos estarán dispuestos a atraer del mismo metal base constitutivo del casco en la zona raspada -por citar el caso, acero dulce- los electrones migratorios que continuarán produciendo allí la corrosión. Si se raspa el casco de acero luego que se le haya colocado un anti-incrustante (antifouling paint) de base cobre; éste se volverá catódico y el acero se corroerá. Para prevenir esta reacción será necesario colocar una barrera de pintura especial de alto espesor entre el casco y el antifouling de cobre. Sin embargo siempre la mejor prevención será no pintar nunca un casco de acero con pintura anti-incrustante que contenga cobre. Como el acero está muy abajo en la tabla de la serie galvánica de los metales, cualquier otro metal disímil que se utilice en la construcción de un casco de acero presentará una posibilidad de que aparezca corrosión galvánica. El riesgo de corrosión galvánica es igualmente mayor dentro de las partes del casco inmersas en el medio líquido, mayor en agua de mar (electrolito natural) y mucho menor en agua de río. Una construcción ideal tendría todos sus accesorios fabricados del mismo material soldados directamente al casco y tratados con un mismo proceso de protección. En la práctica se utilizan otros metales también por sus probadas cualidades al desgaste, resistencia a la corrosión y resistencia mecánica: hélices de bronce, ejes limeras y pie de gallo de acero inoxidable, tambuchos ventanas y mástiles de aluminio y alambres de conducción eléctrica de cobre. El éxito estará asegurado si se impiden tocar uno a otro los metales desnudos, si los aislamos con una pintura adecuada y si se colocan adecuadamente ánodos de sacrificio de cinc de buena calidad en las proximidades de tales elementos. Aunque parezca extraño la corrosión galvánica también se produce en los barcos de madera donde, la corriente se puede generar entre la quilla de hierro y una hélice de bronce o entre una hélice de bronce y los tornillos de aleación que se presenten como anódicos. Los bulones o tornillos pueden deteriorarse por esa acción de corriente galvánica. Me viene a la memoria un episodio histórico de este tipo que se produjo en el legendario yate “Juana” donde hubo que reemplazar toda la fijación de los bulones del quillote. Si se utilizaran tornillos de acero galvanizado en una construcción de madera se deberá poner particular énfasis en mantener una atenta vigilancia sobre ellos pues, al perder la capa galvanizada por estar inmersos en una madera saturada en agua de mar pueden perder adherencia y ser potenciales vías de agua cuando el casco esté sometido a mayores esfuerzos en navegación.. La corrosión galvánica puede producir deterioros en la madera si no se la resguarda bien pintada y seca. Si se fija caoba mojada contra acero inoxidable, la caoba se pone negra por este proceso. El mismo proceso puede aparecer en cascos plástico PRFV con laminado compuesto con fibras de carbono y quilla de material menos nobles que estén en contacto eléctrico, el menos noble cederá masa deteriorándose CORROSIÓN ELECTROLÍTICA Normalmente llamada electrólisis, es mucho más nociva que la corrosión galvánica. En ella la corrosión está causada por un flujo de corriente desde una fuente interior o exterior que afecte al casco: a) que haya un cable eléctrico caído en el agua; b) si hubiese inadecuada conexión de tierra de la batería; c) si existiera pérdida de aislamiento de los cables de iluminación instalados; d) el inadecuado aislamiento de los cables de conducción eléctrica en la marina próxima, etc. Cuando alguna de estas causas está presente el metal del casco que esté sin protección en proximidades de las fallas anteriormente indicadas se deteriora en forma muy rápida. Aunque el acero es básicamente un material homogéneo, hay diferencias pequeñas en el potencial eléctrico, no solamente entre pedazos de acero de las diferentes partes constitutivas de la estructura, sino aún dentro de un mismo trozo. Estas pequeñas diferencias del potencial eléctrico no bastan para generar en sí una corriente importante, pero si una corriente externa está presente, estos metales similares pueden volverse dentro de un mismo trozo, el ánodo y el cátodo, formando una célula de corriente galvánica que se polariza. Entonces si existieran corrientes parásitas (fugas) en el barco debido a una inadecuada conexión a tierra de algún cable contra el casco, un charco de agua con sal sobre cubierta o sobre la estructura de la carroza, bastará para comenzar la reacción. La corrosión electrolítica es muy rara en el mar navegando, pero este problema es muy frecuente en los puertos. Los denominados circuitos de corrientes impresas para control del voltaje de corrientes galvánicas pueden ser instalados para prevenir las variaciones que se observen entre las distintas partes del casco y los ánodos que se instalen de sacrificio. Estos sistemas detectan las variaciones de voltaje que puedan existir y envían corrientes ligeramente mayores a determinados ánodos para neutralizar las zonas donde se observa- por medición eléctrica- que se esté produciendo la migración del metal base y la consecuente corrosión del casco. Así se controla a la vez el menor desgaste de los ánodos de sacrificio instalados y la protección eficiente del mismo casco. Estos sistemas son principalmente instalados en yates grandes y lujosos donde una gran cantidad de potencia de generación es requerida para muchos servicios y las potenciales fugas de corriente al casco son más probables. Por razones técnicas más difíciles de detallar no se recomienda nunca el uso de circuitos de corrientes impresas en cascos construidos con aluminio. A estos sistemas de protección también se los puede encontrar instalados en puertos deportivos modernos. Aún así siempre puede existir el riesgo de que el sistema falle y un corto circuito a través de las estructuras sea la causa de una rápida corrosión en alguna porción del casco. Las conexiones de tierra en la obra viva para los transmisores de BLU y una puesta a tierra adecuada para el pararrayos servirán para evitar puntos de fuga de corrientes erráticas. Estos sistemas de puesta a tierra están disponibles en plaza con distintas longitudes de cable para su instalación pues no puede ser cortado a gusto porque variaría a la misma resistencia que posee este conductor de unión. PREVENCIÓN DE LA CORROSION ELECTROQUÍMICA La corrosión ataca solo cuando el acero o el metal no está protegido, la mejor forma de prevenirla será entonces asegurarnos siempre que el metal esté protegido con: 1)
una pintura
antioxidante base. 2)
una o dos capas o
manos de pintura con
gran resistencia a los golpes y las
raspaduras que tenga muy
buen poder de
adherencia. 3) una capa aislante homogénea de buen espesor y gran duración. La mejor de las protecciones para los cascos de acero será la utilización de las tres coberturas indicadas. Sin embargo puede llegar el día en que por falta de mantenimiento y carenado un barco metálico diseñado para largos cruceros en el mar pueda exponer alguna zona de su obra viva con metal desnudo. Por ello la prevención debe tomar entonces formas diferentes. Una buena construcción de un barco de acero no presentará corrosión si tiene: a) sus capas de pintura de protección intacta; b) si se le instaló adecuadamente un sistema de ánodos de sacrificio y; c) se dispuso adecuadamente un negativo a tierra en el sistema eléctrico. Para prevenir la corrosión será necesario un buen diseño de estructuras internas en el plan o zona interior del fondo y sentina donde potencialmente se pueda acumular agua. Estas estructuras deberán ser fácilmente inspeccionadas visualmente y no presentarán zonas ocultas o de sombras que impidan su limpieza y pintura o la acumulación de aguas estancadas. Se diseñarán componentes estructurales cuyo módulo resistente no requiera de bordes plegados. Preferentemente las cuadernas del fondo y los longitudinales serán construidas con planchuelas de espesor adecuado y todos ellos llevarán imbornales de drenaje que permita el libre flujo del agua hacia el pocete recolector o sumidero donde estarán instaladas la bomba principal de achique, la secundaria de reserva, la de accionamiento manual y la pesca alternativa de la bomba de circulación de agua dura de refrigeración del motor (que puede ser utilizada como gran achique en caso de emergencia o fallo eléctrico). Por ser el punto mas bajo para la recolección del agua ingresada en la sentina, al pocete se lo construye normalmente en un espacio dispuesto ex profeso en el enrase superior de la quilla de lastre, ésta cavidad será convenientemente estancada con algún sellador de goma o silicona elástica, de las del tipo utilizada en la construcción para tapar las rajaduras. Esto se hace para evitar fugas a los posibles espacios generados entre los diferentes materiales constitutivos de la quilla de lastre y deriva. Algunos barcos de construcción amateur rematan la parte superior del lastre del quillote con brea derretida. Si bien este procedimiento es económico no nos parece aconsejable porque, en caso (muy posible) de que llegue a la sentina algún combustible drenado por el motor o los filtros o decantadores de la línea de alimentación o, pequeñas fugas de los tanques de gas oil, se disolverá la brea provocando un verdadero desaguisado en la sentina y contaminación en el mar si se achica. Cuando detallamos las interacciones en el proceso de corrosión que pueden producir los charcos de agua de mar acumulados en la cubierta o el techo de la carroza nos estamos refiriendo directamente al cuidado que se debe poner en la construcción para alinear correctamente los componentes estructurales internos para permitir durante su fabricación superficies de cubiertas y carrozas que tengan drenaje natural del agua de lluvia (barco en puerto) o salpicaduras de agua de mar (barco navegando)- No deben existir recovecos ni bordes o elementos constitutivos con cantos filosos o superficies de enchapados solapados donde no pueda vigilarse cualquier indicio de corrosión. Para los barcos metálicos la mejor de las opciones a elegir entre los materiales con que se construyen cerramientos o accesorios como ventanas o tambuchos, la representa actualmente el plástico de alto impacto, los cerramientos construidos con estos materiales son significativamente más económicos además de ser en si mismo un material neutro no metálico que no es higroscópico y no genera diferencia de potencial galvánico. Otra manera en que la corrosión pueda aparecer aisladamente en alguna zona del casco corrosión electroquímica, es que se caigan o pierdan en la sentina objetos de cobre o monedas de níquel, joyas o relojes de oro o platino, donde puedan existir zonas del enchapado sin protección. Allí se producirá un flujo de corriente y migración de partículas del acero del casco actuando frente a metales mas nobles como un material anódico (+). Por la misma razón pero en flujo inverso, no es aconsejable instalar en forma permanente patas propulsoras de aluminio o motores fuera de borda. Estos elementos en presencia de un electrolito adecuado como lo es el agua de mar, cederán partículas de su masa y se dañarán por ser anódicos, frente el acero que en la escala galvánica se presenta contra el aluminio como un metal catódico. Para evitar problemas originados por la electrólisis, la instalación eléctrica será realizada con cables de dos conductores de la sección adecuada a las corrientes que circulan entre la fuente (baterías, generadores, alternadores, etc.) y los consumos. Nunca se utilizará el casco como conductor para conducir corriente. Un solo punto a tierra será realizado y normalmente estará ubicado en el mismo basamento del motor. Si el barco es puesto en seco y se le van a efectuar reparaciones que incluyan soldaduras, ambos polos de la batería serán desconectados para evitar posibles retornos sobre las mismas y, los instrumentos eléctricos como ecosondas, radares, GPS, BLU y VHF serán desconectados para mayor seguridad Si con el barco a flote se conectara una alimentación eléctrica desde tierra o desde la marina, se deberá instalar en esa línea una llave de protección termo magnética adecuada o un disyuntor que nos asegure la ausencia de fugas hacia el casco. Ánodos de Sacrificio Como el cinc es menos noble que el acero, cuando por cualquier situación se le pierden a la obra viva del casco las capas de protección de pintura que poseía, dejando así el acero limpio expuesto a la corrosión, el cinc se volverá ánodo cediendo partículas y protegiendo al acero que es mas catódico en la escala. Como los ánodos son fundamentales para la prevención de la corrosión, la pureza del cinc utilizado y las condiciones de fabricación de los ánodos de sacrificio deben ser bien estudiadas. Una calidad en la aleación de cinc según la Norma MIL 18001 H será preferentemente utilizada, contra cualquier calidad desconocida que se nos proponga de cinc fundido sin análisis de la colada. Se colocarán ánodos de cinc cerca de la unión de metales distintos. No se aconseja colocar ánodos de cinc en zonas de turbulencias. Los ánodos de cinc serán conectados eléctricamente al casco por medio de tornillos soldados directamente sobre el enchapado del forro o soldando los montantes de acero a los que vienen fijados los ánodo de cinc desde la fundición. Es necesario redundar en el comentario que bajo ninguna situación los ánodos de sacrificio pueden ser pintados, pues eso es una forma de aislar y evitar el proceso migratorio de cinc hacia el acero del casco en las zonas en que éste estuviese desprotegido. El magnesio está aún mas abajo que el cinc en la escala galvánica y se lo puede usar como material adecuado para ánodos siendo su principal inconveniente que es mas complicado de conformar y sobre todo de precio mas caro. Existe una fórmula utilizada por la firma Wood Marine Ltda.. de USA basada en su experiencia para calcular el peso total de los ánodos de sacrificio que son necesarios de instalar en barcos que navegan permanentemente en agua de mar; esta es: W
= K . L ( B + 2.D )
/ 15,6 Donde: W: es el peso total de ánodos de cinc expresado en libras L: eslora en flotación en expresada en pies B: manga expresada en pies D: calado en pies K: 0,165 para cascos de PRFV ; 1.0 para barcos de acero y; 0,625 para cascos de aluminio Así para un velero de 40’ de fibra la fórmula aconseja unos 4 kilos de ánodos de sacrificio. Para el mismo barco construido en aluminio este valor se eleva a 16 kilos y si su construcción fuera realizada en acero este valor trepa hasta unos 25 kilos. Estos valores proveen la protección para que se consuman los ánodos durante mas de un año de navegación y un sustancial margen para anticipar su recambio. El aluminio y el acero inoxidable Los dos metales más usados como accesorios en los barcos de acero son: aluminio y acero inoxidable. Sería redundante detallar la excelente calidad de terminación que estos materiales le brindan a los barcos de acero. Es menester sin embargo hacer algunas consideraciones sobre su forma de utilización para que luzcan en todo su esplendor. Lo primero a indicar es que existen dos calidades bien diferenciadas para el acero inoxidable ellas son: Calidad 304 y calidad 316 estas, además de variar su precio variarán en su preservación si el medio en el que el barco navega es agua dulce o agua salada. El Calidad 316 es el adecuado para ejes propulsores y elementos que estarán expuestos en agua de mar en forma permanente. Si la embarcación estará navegando en agua dulce es factible la utilización de la calidad 304. El mínimo proceso de corrosión que este puede sufrir tardará muchos años en ser observable. Todas las fijaciones al casco de acero, de elementos construidos en acero inoxidable deben ser realizadas por medio de soldadura. El electrodo mas adecuado de aporte será lógicamente el de acero inoxidable de una calidad similar a la del elemento a fijar, aunque la utilización de electrodos comunes del tipo 6010 no presenta inconvenientes estructurales sí la zona aledaña al cordón de unión formado entre el acero del casco o la cubierta y el elemento de acero inoxidable –por ejemplo un tintero de guardamencebo- no va ha ser pulido a posteriori de la colocación. Cuando el inoxidable se ha recalentado entre los 600º C y 900º C durante la soldadura, como generalmente ocurre en los aceros austeníticos precipita a la superficie carburo de cromo que, si no es removido por medio de ácido y de un pulido fino como acabado de la superficie de inoxidable, al entrar en contacto con agua salada esta zona se oxida. Por lo tanto la posibilidad de realizar la unión con electrodo común y darle al conjunto en la zona recalentada por la soldadura un tratamiento de terminación con una base de anti óxido universal ( que cumple su objetivo también para metales no ferrosos) es una buena opción. La colocación de los accesorios de aluminio debe guardar otro particular cuidado puesto que este material aparece como cediendo masa por ser menos noble que el mismo acero en la escala galvánica. Por tal motivo es recomendable el uso de adhesivos selladores y aisladores de calidad adecuada para todas las superficies en que estos elementos deban estar apoyados al acero. En nuestras construcciones para estas tareas de montaje utilizamos los diversos productos que Sika produce. Si los cerramientos hubiesen de tener además tornillos de fijación a los contramarcos o a las estructuras de acero del casco, se utilizarán de acero inoxidable a los que se les colocarán fundas vinílicas de aislamiento y arandelas de fibras para que aprieten las tuercas sin hacer contacto ni con el aluminio ni con el acero del casco o cubierta ya pintado. Corrosión por tensión Cuando el acero del casco y las estructuras están sometidos a excesivas tensiones de trabajo y no se ha diseñado convenientemente la forma de distribuirlas armónicamente, se pueden producir puntos de concentración donde, ante un fallo en la capa de pintura protección y el consecuente rociado de agua de mar, puedan visualizarse zonas con mayor tendencia a iniciar un proceso localizado de corrosión. También las tensiones internas que pueden acumular los componentes estructurales del barco por muy diversos motivos como: gradientes térmicos elevados en los cordones de fijación entre zonas de un mismo componente y, una secuencia de soldadura inadecuada, o tensiones propias de los procesos de laminación o de planchado de las chapas en la acería, procesos de plegado con radios excesivos o fregados de enchapados sin calmado posterior etc. Estos defectos pueden ser atenuados realizando una adecuada secuencia de soldaduras, eligiendo el material adecuado para los electrodos de aporte, un diámetro correcto en función de los espesores a unir, un número de pasadas de cordón que asegure fusión, corrientes adecuadas para las máquinas de arco eléctrico, preparación de bordes previo si los espesores del enchapado se incrementan etc. El mismo proceso ocurre en el acero inoxidable y ésta es la principal razón por la que deba vigilarse permanentemente el estado de la jarcia fija en la arboladura. En este caso se descuenta que los obenques o estays puedan estar sometidos a tensión aunque también en ellos interactúa además la corrosión por fatiga.
Corrosión por fatiga Está causada en áreas o piezas que están sometidas a cargas alternadas de tracción o compresión. Esta condición de corrosión se enfatiza en atmósferas corrosivas. Esta forma de corrosión afecta a todos los metales y la forma de exteriorizarse es en forma de grietas o fisuras superficiales que están abiertas a la oxidación. Si el elemento en cuestión es rodante o está sometido a vibración, la misma vibración que provoca el viento sobre la jarcia en puntos donde además existe concentración de tensión, todo ello tiende a incrementar la corrosión por fatiga. También se incrementa en lugares con muy bajas temperaturas cuando el acero está muy frío y en lugar de deformarse plásticamente puede volverse quebradizo y agrietarse incrementándose entonces la corrosión en las grietas. Cuando la mar está excesivamente arbolada y se somete al casco a esfuerzos alternados excepcionales se producen esfuerzos límites que fatigan alguna parte de la estructura que puede sufrir por esta causa corrosión. Efectos de la velocidad Los filetes de agua que acarician a la obra viva pasan sobre las formas del casco a distintas velocidades. Donde el agua fluye mas rápido mas se airea y por lo tanto hay mas oxígeno disuelta en ella.
Ing. Naval Roberto R. Alonso
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