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CASCOS DE ACERO - Parte II
c)
La importancia de un buen esquema de pintura inicial
El fantasma de la corrosión o “estigma”
que condenara desde siempre a las latas (inicialmente con alguna
razón pues se usaba chapa negra muy oxidable),
debe hoy ser tocado sin
temores ni preconceptos para no caer en errores de valoración cuando se
esté seleccionando el material para el futuro barco.
El perfeccionamiento de los esquemas de pinturas de protección
del acero y control de la oxidación
nació originalmente
como una necesidad de conservar los buques mercantes, las plataformas de
producción petrolera o los puentes y estructuras expuestas a los ataques de agentes atmosféricos
y, al agua de mar
fundamentalmente. Las
pinturas de base epóxica, los
etil silicato, las pinturas
poliuretánicas, los galvanizados en frío, los bitúmenes, el caucho
clorado, o los simples esquemas de sintéticos aplicados sobre chapas
arenadas o granalladas previamente,
brindan un perfecto acabado,
una gran durabilidad, y alejan las chorreaduras de óxido.
La pintura a
utilizar debe ser bien experimentada (teniendo sus reportes de ensayos
de envejecimiento y exposición en balsa ampliamente cumplidos); la
posición en el enchapado del casco,
resistencia a los U.V del sol que acelera el envejecimiento.
La correcta aplicación,
una metódica inspección y
mantenimiento posterior,
han dejado al viejo fantasma
del óxido felizmente solo como una leyenda antigua.
Una recomendación de pinturas ya probadas con buen
resultado. Comparar las garantías ofrecidas por los distintos fabricantes
y vendedores de pinturas disponibles en el mercado,
no deberá ser descartada a la hora en que este rubro deba decidirse. Como
anécdota particular sobre
este tópico, recordamos al doble
proa Charrán surgido de
nuestros tableros (Campos-Alonso), construido y alistado por su
propietario Guillermo
Rodriguez – hoy en la Samoa Americana- ya con mas de 15 años
navegando ininterrumpidamente (siempre en el mar - partió de Argentina
en el año 1983),
y que está muy bien mantenido por su familia propietaria,
conserva su base inicial de esquema arenado, sobre el que cada dos o
tres años al ponerlo en
seco se repite un carenado
prolijo, este yate navegando permanentemente en el mar
no presenta todavía disminución de espesores por corrosión.
Otro de los mitos extendidos sobre el acero, era
imaginar que los efectos de la oxidación podían
producir de la noche a la mañana un colador
de perforaciones en todo el fondo
del casco, que lo
llevaran al naufragio. Esto no es para nada así: Para convivir adecuadamente con un buen barco de acero
y darle una vida prácticamente ilimitada,
hay que tener el ojo
atento y vigilante de su propietario
que debe estar preparado para detectar y corregir aquellas zonas
donde se haya producido el saltado de la pintura de terminación y
protección por ralladura o
golpe. No hay que tenerle temor al pincel,
ni carecer en el pañol de a bordo de una lata de primer, antióxido
o neutralizador como técnica
de primeros auxilios para nuestra
lata, hasta
poder corregir mas tarde el defecto durante una reparación, o cuando se planifique una
pintura integral. d) La aislación térmica y acústica. Si bien la madera es estéticamente agradable como medio de realce de
terminaciones de cubierta (marchapiés,
botazos, bordas, pasamanos, bases de molinetes o rieles,
e incluso como cubierta de baldeo) pues presenta buen coeficiente
de aislación térmica y, además
es el antideslizante ideal para
poder caminar descalzo
sobre la cubierta mojada debe
advertirse que no es una buena combinación para la vida útil
del barco, ni para el mantenimiento posterior, tener el área oculta por madera en la cubierta de acero Estas
superficies por
razones obvias, estarán
destinadas a permanecer húmedas con
agua de mar o de lluvia. La recomendación en este aspecto será
entonces adoptar exclusivamente cubiertas
de acero con antideslizantes de cuarzo incorporados al esquema de
pintura ó, pisos
sobrepuestos con dibujos antideslizantes de goma sintética pegados por cuadros por medio de un adhesivo
específico (que siempre recomiende su mismo fabricante). En los barcos
de acero la recomendación es andar siempre con el calzado
correspondiente. Toda la
cubierta debe poder ser inspeccionada permanentemente. Una vuelta de bao
correcta y preferentemente en exceso,
así como las pendientes del piso del cockpit y
bancadas, deberán asegurarnos la ausencia de nichos
permanentes con charquitos de
agua estacionada cuando el
barco este quieto en su fondeadero. Invertir
en una buena aislación de toda la superficie interior
de la obra muerta, es una muy buena decisión;
Pues esto nos asegurará
a posteriori un muy buen
confort para vivir
con a alta o baja temperatura externa, permitiéndonos
optimizar el
funcionamiento de los
sistemas de calefacción y aire acondicionado que finalmente puedan
disponerse en el
alistamiento. Frente al poliuretano expandido in-situ, algunos de mis amigos
cabo-horneros propietarios
de grandes veleros que trabajan en turismo Antártico, han adoptado la
instalación de un material fabricado en Brasil
similar al telgopor pero de gran elasticidad, de celda cerrada
que es colocado en paneles
destacables entre el forro
de acero de la obra muerta y el revestimiento de terminación de madera
interna. En ese riguroso clima la aislación es siempre complementada
con un sistema de calefacción permanente para evitar zonas de
cortocircuito térmico y condensación interior (en coincidencia con
los tambuchos usan
un policarbonato de cierre
interno destacable). Mi
mejor consejo sobre aislación es
el no escatimar
recursos económicos al rubro (se traduce en mayor o menor
espesor de proyección in situ de material aislante),
pues la tortura consecuente por la excesiva condensación de agua (que produce el aire mas caliente interior
del barco al encontrar una superficie muy fría donde se condensa) que
se pueda sufrir al vivir abordo
irá (como me ocurrió
hace algunos años durante una navegación
de crucero de
invierno en el barco de
chapa que recién
compraba un amigo)
desde verificar una lluvia permanente de gotitas
molestas de agua que
se descuelgan en cualquier momento;
hasta sentirnos en un verdadero freezer
y en condiciones insalubres a la hora del descanso. Es de hacer
notar que este mismo defecto lo arrastra el P.R.F.V. cuando el
constructor escatima en
buenos materiales para el laminado sándwich de las cubiertas
y las aislaciones
interiores de decoración y terminación. e)
Secuencias necesarias para realizar un
buen alistamiento Otra premisa a tener en cuenta es,
que hay que respetar estrictamente la secuencia a seguir en
el alistamiento un yate de acero,
que lo diferencia de otros materiales. Ya vimos en el punto anterior lo
importante que resulta una buena aislación, tan
necesaria y
complementaria para optimizar las pautas de confort que el material posee.
La estanqueidad y
hermeticidad del acero no puede ser superada por otros materiales,
recordar siempre que el orificio más estanco es el que no existe.
Todos los elementos que se dispongan sobre la cubierta deberán
ser preferentemente soldados y en lo posible de acero inoxidable (que
nos demandará solo el inspeccionar solamente un cordón de unión
soldado (ej. : tinteros de guardamancebos , rieles de cubierta, etc.)
Preferimos instalar en nuestras construcciones poliuretano
expandido ¨in situ¨ proyectado
con gas freón . Esta capa aislante interna recubrirá
el enchapado y el total de las
estructuras de la obra muerta como si fuese una sola piel cuyo espesor
puede variarse a gusto hasta casi alcanzar los forros de madera laminada
de la carpintería de terminación interior. Esta
aislación debe ser
nivelada por los mismos colocadores
que traen su equipo de
proyectar el poliuretano hasta el lugar de la construcción y que
finalizaran su tarea cuando
los niveles de los tirantillos o apoyos
de madera de los forros internos estén a la vista, quedando
listos para recibir los
forros de madera de revestimiento. Esta secuencia
de ejemplo nos permite verificar que un correcto alistamiento de
un casco de acero debe seguir un orden
como el que
indicamos a continuación. 1)
Construcción del casco, cockpit y cubierta
completa con todos sus
arraigos y accesorios para maniobras
y, frailes, catalinas, pasacabos,
tinteros y soportes de rieles, descargas de agua
del cockpit, marcos de tambuchos y
contramarco de ventanillas etc.etc. Con
las soldaduras totalmente finalizadas y con cordones amolados
exteriormente e inspeccionadas en su totalidad con placas radiográficas, con
tintas penetrantes o con
el antiguo método de gas-oil y
tiza. Si el proyectista posee experiencia en este material,
es seguro que se seguirá auxiliando con
perfilería de acero para
hacer las estructuras de los muebles,
camas y los soportes de
mamparos divisorios interiores que no sean
estancos. Con ello se ahorrará
gran trabajo posterior al carpintero y permitirá ofrecer un
amoblamiento con ¨fijación soldada a prueba de maremotos¨. 2)
Arenado
interior y exterior de toda la construcción hasta dejar la superficie
del acero de color gris
plateado o color aluminio (esto es
grado BS 2). Esta secuencia puede reemplazarse
(tal lo que hemos realizado en algunas construcciones), por la
que indicamos a continuación: Antes de iniciar la
construcción del barco, arenamos
o se granallamos todo el material acero que se va a necesitar para realizar
la obra. Lo protegemos
con un shop primer vinílico compatible con el esquema de pintura
que finalmente se
elija. En este caso,
durante el laboreo corte y
soldadura de las chapas y los perfiles utilizados,
se quema esta película protectora en un ancho
de unos 10 a 15 milímetros.
Si se tiene la prolijidad de cepillar profundamente esa pequeña
franja tan pronto se la deteriora (evitando que la humedad ambiente
vuelva a oxidarla) y se la vuelve a repintar con el mismo “primer”.
Pero si se desea mayor
perfección, al finalizar el trabajo de calderería, se arena
esas solas franjas utilizadas para corte y unión
de chapas y para
la fijación de estructuras, la tarea y el tiempo se acortará respecto
del primer esquema indicado (arenar todo
una vez finalizada la tarea de los caldereros).
Es mucho más es tiempo que demanda retirar la arena proyectada
(con aspiradora potente) que queda dentro
del barco que,
el trabajo final de pintado de la base de protección. Si la climatología no lo permitiese
puede optarse por un tercer esquema,
que no hemos empleado,
pero que hemos visto hacer
en Ushuaia donde la
temperatura es muy fría.
Estas condiciones climatológicas durante casi todo el año,
producen una atmósfera
muy húmeda permanentemente
dentro del casco en construcción.
En esos casos se puede realizar
el decapado del acero a través de ácidos
y de pasivantes con un
correcto lavado final Este
procedimiento permite dejar superficies aceptablemente preparadas para la
aplicación del esquema
de pintura posterior que se apliquen.
El alistamiento prosigue con la
colocación de los soportes de los forros de terciados interiores (deben
ser finos, livianos y pintados en la
cara interna que apoya contra el poliuretano expandido aislante). Se completa a continuación todo
el esquema de pintura interior de las estructuras con el esquema de pintura interior adoptado: ejemplo:
caucho clorado; epoxi bituminoso; o
esmalte sintético.
En el área de la obra muerta interior mis preferencias de
esquema están por el epoxy bituminoso alto sólido
que, da una
excelente adherencia con el poliuretano que se expanda posteriormente.
Preferentemente la aislación será
aplicada pocas horas después de la última mano interior del bitumen
y, cuando éste
presenta todavía adherencia al contacto dactilar (pegotea). Se puede imaginar el lector que si nos hemos olvidado de soldar algo
sobre la cubierta (ejemplo: bases
de molinetes; cáncamos para reenvíos, o cornamusas, pasacabos
etc., etc.) es un incordio lo que ello ha de provocarnos.
La soldadura quemará la pintura interna y la también la
aislación ya
colocada (y que queda perfectamente adherida a la pintura interior). Completar esa fijación
por imprevisiones durante el proyecto es muy tedioso.
...Continúa en Cascos de Acero - Parte III
Ing. Naval Roberto R. Alonso
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