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SE NÓN É VERO, É BEN TROVATO (Si no es verdad, está bien inventado) Ninguna síntesis es mas
justa como esta del
Cardenal D’Este para describir el resultado del
balance objetivo entre virtudes y defectos, de un material
para la construcción de barcos. Para no escapar a la objetividad a la que hacemos referencia comenzaremos por aclarar que, para un buen navegante “el mejor material”, siempre es aquel con el que pudo hacerse su barco y colmar su aspiración de trasladarse sobre el agua, sea este: madera, plástico reforzado, madera laminada, ferrocemento, aluminio, acero, cartón embreado, cuero, troncos ahuecados, papiros o cortezas de árbol, etc. Los pueblos asentados a orillas de los ríos o el mar desde antiguo
construyeron sus naves con aquellos materiales
que la naturaleza les disponía
en abundancia, con las
artes que su ingenio le dictaba para
mejor aprovecharlos. Así pasarán a la historia de la antropología náutica, las canoas de cuero de los esquimales, las flexibles ligaduras de cuero de los tingladillos de las naves vikingas; los fuertes galeones de madera que duermen en el fondo del océano y por los que se abatieron en la antigüedad bosques enteros de maderas nobles en Europa; las balsas construidas con juncos liados de los egipcios y de los indios pescadores del lago Titicaca; el creativo ingenio de los “kiwis” neozelandeses aplicado al ferrocemento para aprovechar los abundantes yacimientos de silicato en una tierra no abundante en maderas de aplicación naval. La tecnología americana contemporánea de los nuevos materiales plásticos, las resinas en toda sus gamas con sus más variadas cargas de refuerzo que las hacen durables, resistentes y de rápida aplicación en construcciones seriadas. También el liviano y fuerte aluminio, material que no se encuentra en estado libre en la naturaleza y que a través del perfeccionamiento de su metalurgia colaboró enormemente para que el hombre conquistara el aire con la aviación. El muy moderno composite de muy alto costo, elaborado con una técnica de prensado tipo sándwich de chapas de aluminio y de acero inoxidable. Por último como objeto del presente artículo, el que fuera hierro en sus orígenes - acero hoy - que permitió al hombre alcanzar lo inimaginable en tamaño para sus construcciones flotantes. Aquí justamente vamos a traerlo a
análisis en el otro
extremo de su escala de posibilidades de tamaño,
para compararlo con cascos
de otros materiales en lo
que se denomina “construcción naval menor”. Todas las comparaciones son odiosas, dice el saber popular. Es tanto lo
que hasta aquí se ha escrito sobre materiales para cascos que,
hasta nos atrevemos a
anticipar que al abordar el tema de una forma no tan académica para que
tenga una interpretación simple, algunos
conceptos merecerán ser
profundizados en detalle con posterioridad para que no aparezcan como
una visión parcial y subjetiva. Ante
todo es necesario que
establezcamos una base semántica de
referencia pre-comparación. Así entonces separaremos claramente las
propiedades, virtudes y defectos del barco, del material con que se haya construido. Como
ejemplo diremos que no se puede hacer un juicio de valor serio sobre el
poliester reforzado con fibra de vidrio, si la proporción
de resina y el gramaje de tejido de vidrio no es la correcta, ó
la técnica de laminación control
temperatura y humedad durante el proceso de laminado no se
hubiese cumplido correctamente. No
se puede decir entonces al observar ese barco deteriorado, que fue el
material el que falló. Así
damos como presupuesto: 1)
En todos los casos nos referiremos a barcos bien construidos,
cualquiera sea el material con el que ha sido elaborado. 2)
Las dimensiones de sus estructuras
o escantillones deberán ser las que surgen de las reglas establecidas
por los Registros de Clasificación para la eslora
que se analice. 3)
El equipamiento será el
adecuado a su tamaño y el
indicado para transportar con seguridad a sus tripulantes en similares
zonas de navegación. 4)
El uso, utilización o
trato a cada yate, será
similar e independiente del material empleado en la construcción del
mismo. Establecidas
estas simples bases pasamos
de lleno a hacer un análisis mas especifico que nos permita establecer
algunas pautas básicas que deben seguirse para la construcción de un
yate de acero. a)
Formas de las carenas
La más formal de las historias del acero
aplicado a la construcción de yates menores en el Río de la Plata seremonta
a la simple utilización (con
ligeras modificaciones) de planos de barcos diseñados para ser
realizados en madera en la
forma convencional de cuadernas o varetas
transversales y tracas de forro longitudinales. Así aparecieron
yates construidos en chapa
negra, de poca eslora
(30’ a 35 pies), que flotaban
“mas abajo” (por desplazar o pesar mas),
que tenían tendencia a “acostarse”, y que no
aguantaban tanto palo. Eran - por supuesto - más lentos que sus
hermanos gemelos
de madera o; también podía decirse que se les terminaba el viento antes
que a los demás. Cuando el plástico reforzado no había hecho furor
todavía, las “latas”
pretendieron emular a las líneas
bien aviadas de las “maderas”
pero siendo elaboradas
con chapas de bajos
espesores. No se competía todavía con las construcciones seriadas y
por lo tanto, el tiempo que se tardaba en
una construcción de chapa de hierro, podía considerárselo hasta con alguna ventaja sobre las obras convencionales de la vieja escuela de carpinteros de
ribera, con los cursos de las tracas
de madera. La mano de obra empleada para los cascos de chapa no
necesitaba ser tan
especializada y, lo que
salía abollado, normalmente
así quedaba o se lo terminaba de alinear con masilla (como hacen desde
siempre los chapistas de automóviles
para tapar las imperfecciones de un defectuoso planchado). Así
se arrastraron pues los
primeros defectos que relegaron a este
material, de la
preferencia de los náutas mas
conservadores que compraban barcos mas finamente aviados pero de mucho
mayor precio. Algunos dibujantes americanos e ingleses como Colvin, Roberts, Shannon,
Ted Brewer, Knocker, Ibold y Wallstrom comenzaron entonces a realizar
diseños específicos para ser construidos en acero. El
perfeccionamiento de la tecnología de soldadura eléctrica
durante la segunda guerra
mundial; los sistemas de
control y ensayos de esas
uniones soldadas, abrieron
un horizonte ilimitado para
la aplicación del acero en
grandes buques. Las acerías potenciaron sus ventas al mercado naval
aplicando toda la ciencia
metalurgista a esa mezcla de hierro y carbono Esto
dio lanzamiento al mundialmente
conocido acero naval que era el más
resistente y durable a la
corrosión provocada por el
agua de mar. Las embarcaciones menores realizadas en acero
naval de bajo espesor gozaron también con esos avances. Los cascos con líneas hidrocónicas se hicieron ideales para aplicar el material. Recordemos que estos son los del tipo de líneas del Limbo o Stewart el Steelage, Pequod o los tantos dibujos de dos tres o más cantoneras como los de Van de Stadt - y hoy algunos de los Blue Water también -. Los de una sola cantonera como los antiguos Grumetes, Cadetes o Super Cadetes fueron líneas generadoras de excelentes carenas a partir de superficies de enchapados planos desarrollables que, permite construir barcos con muy buena estabilidad de formas y baja resistencia a la formación de ondas. Estos dibujos que se ejecutan en tiempos mas cortos en su construcción que los cascos de acero de pantoques curvos, no incrementan mayormente la superficie mojada de la obra viva, ni por ende la resistencia friccional factor este que es muy importante a la hora de calcular la potencia propulsiva, sea esta a través de un motor o a través del área vélica que se deberá disponer para alcanzarla. Esta técnica de diseños hidrocónicos
llevó a la aceptación popular
a los cascos de acero, sobre
todo como formas adoptadas por infinidad de
constructores amateurs.
La historia del hidrocónico
Pen Duick de Tabarly
le dio velocidad a la fama
de los cascos de este material y;
el Joshua - un doble proa de secciones
curvas y quilla corrida dibujado por Knocker y tripulado por Moitessier
(el más grande después de nuestro Vito)
puso al acero en
primera línea en confiabilidad y seguridad – ventajas nada
despreciables a la hora en que se queman las papas y,
cuando nuestro único
y mejor aliado es el barco. Esto
puede resumirse con un
concepto para
tener presente: “el barco bien construido siempre cuida al
hombre que lo tripula “. La primera premisa a tener en consideración es: El diseño del barco de acero debe ser realizado específicamente para ser construido en acero (aunque parezca redundante) con todas de las ventajas y limitaciones que impone este material. Las soluciones de sus estructuras estarán pensadas para optimizar el peso; las formas de ellas estarán adaptadas a este material para conseguir a la misma vez gran fortaleza y distribución de cargas impuestas. Podemos decir que las relaciones que más varían en estos dibujos respecto de los barcos de igual eslora de madera, laminado o P.R.F.V. son fundamentalmente: eslora/manga, manga/calado son las que más se diferencian en los proyectos de hasta aproximadamente 50 pies. Para elegir líneas de barcos en esas
esloras, hay que apostar un poco mas
a la estabilidad de formas,
que en la estabilidad de lastre. Barcos mas mangudos,
Es la clave heredada de los conceptos del que fuera
mi maestro, socio y amigo Manuel
Campos. También como en una buena
ensalada, a los ingredientes hay que mezclarlos con un poco de ciencia y
otro tanto de experiencia. Será la dureza de los pantoques en el
volumen sumergido; la
relación desplazamiento/lastre,
y la cantidad de vela de propulsión
necesaria que soporte una escora no mayor de 20º con
los vientos promedios
de la zona en que se habrá
de navegar. Estos
son los conceptos que pueden
hacernos encontrar a
“una buena lata” desde su diseño, a flote, o cuando
busquemos planos en un catálogo de proyectos
probados. Merece
repetir, que estamos
hablando de cascos para un
rango de esloras que van de los 8 a 12 metros aproximadamente pues,
mas allá de esta dimensión para barcos one design “de
desplazamiento” de crucero aceánico no hay material
que pueda sacarle alguna ventaja al acero,
en precio de
construcción, confiabilidad ,
simpleza de reparación y mantenimiento en cualquier puerto del mundo en
que nos encontremos. Ni que hablar,
que pasada esa dimensión de
los 40’, el elegir otro
material para la construcción
que no sea acero, diferencia notablemente
a los usuarios del verbo “querer” con los del verbo
“poder”. Al decir del viejo refrán inglés: “el hombre
debe tener un barco con igual número de pies de eslora
que de años tenga de edad”. Hay sin duda un gran número de navegantes
que pueden gracias al acero, conjugar
ambos verbos. Hace algunos años en un
estudio estadístico realizado entre cientos de navegantes de
Inglaterra, Francia y Estados Unidos
se señalaba la preferencia de una
eslora de 13 a 13,50 metros en
acero naval como el
barco más adecuado para largos
cruceros oceánicos. Entre
otras de sus virtudes –señalaba el estudio publicado-
por su precio de adquisición
mas bajo. Y por ser
de los que brindan mayor
seguridad y confiabilidad, virtudes
estas emanadas de las más
notorias ventajas de
resistencia y estanqueidad que
ofrece básicamente este
material. b)
Etapas Lógicas en la
Planificación de la obra. Una correcta planificación del trabajo a realizar, abarcará desde una nivelación adecuada sobre la cama de construcción, un buen aviado (fairing) de las líneas - previo a la colocación del enchapado del casco - y del forro de cubierta. Hoy con el auxilio previo a la construcción de una “alineación” por computadora como servicio para el trazado de plantillas de cuadernas o bulárcamas realizado en escala natural, se considera ya una técnica usual. Apropiada para evitar esos especímenes flotantes abollados que llenaron de mala fama indirectamente y por razones estéticas a este magnetizable material. Será necesario contar con una “posición” adecuada del casco en todo momento de la obra (para poder trabajar las soldaduras en plano horizontal, muy por sobre todo, las de la obra viva) será esto una garantía de calidad final. Obligará a realizar volteos del casco, con cálculos prolijos y medios de elevación adecuados, como pórticos o puentes grúas en el lugar de obra. Estas herramientas estarán de acuerdo con el tamaño del barco que estemos construyendo.
...Continúa
en Cascos
de Acero - Parte II
Ing. Naval Roberto R. Alonso
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